Coxon, de 27 años, a quien medios especializados identifican como uno de los desarrolladores de GPT-4o y GPT-4.5, cuestionó la manera en que las principales compañías tecnológicas están enfrentando los riesgos de sistemas cada vez más avanzados.
Según el ingeniero, quienes trabajan en el desarrollo de estas tecnologías son conscientes de que la inteligencia artificial podría alcanzar niveles capaces de representar una amenaza extrema. “Creen que podrá matarnos a todos al final de esta década”, afirmó.
Coxon también sostuvo que “no hay otra actividad humana que suponga este nivel de amenaza” y aseguró que se está subestimando el potencial de estas herramientas.
A su juicio, los próximos sistemas podrían convertirse en tecnologías “sobrehumanas”, capaces de “haquear cualquier cosa, revolucionar todos los ámbitos y ganar verdadero poder y recursos”.
El ingeniero considera que OpenAI y Anthropic conocen los desafíos, pero están atrapadas en una carrera por desarrollar primero sistemas cada vez más potentes. Por eso, pidió una mayor coordinación entre las empresas y planteó medidas como una pausa temporal en el aumento de las capacidades de los modelos.
“¿Vais a bajar la cabeza porque ‘total, ya está ocurriendo’, o aprovechar este momento para abogar por condiciones diferentes?”, cuestionó Coxon a otros investigadores de inteligencia artificial.
Su renuncia y sus declaraciones han generado amplia repercusión en medio del debate mundial sobre los límites, riesgos y futuro de esta tecnología.



