Lo bueno
La gente es lo mejor del barrio, dicen sus habitantes. Victoria es un sector donde varias generaciones han crecido y donde personas que llevan hasta 80 años viviendo allí mantienen vivo el sentido de vecindad y pertenencia.
Su cercanía con el centro de Tuluá, las EPS y diferentes servicios, además de su ubicación, son otros de los aspectos que sus habitantes destacan. La unión entre vecinos y el calor humano hacen parte de la identidad de este tradicional sector.
Lo feo
El deterioro de algunas calles genera preocupación entre los habitantes, quienes hacen un llamado a las autoridades para atender las vías que presentan afectaciones.
También piden atención frente a la maraña de cables que se observa en distintos postes del barrio, una situación que consideran necesario organizar para mejorar las condiciones del sector.
Lo malo
Una de las principales preocupaciones es la falta de escenarios deportivos propios. Según la comunidad, antiguas canchas que eran utilizadas por los habitantes fueron desapareciendo con el paso de los años y en esos espacios se construyeron viviendas.
El presidente de la Junta de Acción Comunal atribuye esta situación a decisiones tomadas por diferentes dirigentes políticos. Por eso, la comunidad pide recuperar espacios deportivos para los habitantes del barrio.
Actualmente utilizan el Parque de la Familia, aunque señalan que este espacio no pertenece completamente a Victoria. La situación cobra mayor relevancia para los habitantes al tratarse de uno de los barrios más antiguos y poblados de Tuluá.
📌 Algunos datos

El origen del barrio Victoria se atribuye a Manuel Victoria Rojas, en la década de 1950. Su primer comité pro-Junta de Acción Comunal estuvo integrado por familias como los Victoria, Yusti, Sheck, Mercado y Santa María, y en 1964 obtuvo su personería jurídica otorgada por el Ministerio de Gobierno.
En sus comienzos, Victoria comprendía 52 manzanas, pero con el paso del tiempo parte de su territorio se segregó para dar origen a sectores como Franciscanos, Miraflores y Panamericano. A pesar de estos cambios, actualmente se estima que el barrio cuenta con cerca de 10.000 habitantes.
Uno de sus puntos más reconocidos es la Carrera 33, tradicional por lugares gastronómicos y populares como los famosos maduros de la 33, la panadería La Espiga Dorada y la fritanga El Cinadito o Sinaí. Además, el barrio conserva historias y personajes ligados a la memoria popular de Tuluá, como “Chucho Zafra”, recordado por los vecinos de la época.



