¡Oro con uniforme prestado! María Lucía, pone en alto a Tuluá

A sus 13 años, la judoca de la vereda Cienegueta derrotó a representantes de todo el Valle del Cauca y se colgó la medalla de oro en los Juegos Departamentales Intercolegiados 2026. Su historia es una lección de esfuerzo y perseverancia.

Desde la vereda Cienegueta, en zona rural de Tuluá, está surgiendo una joven deportista que ya empieza a escribir su nombre entre las promesas del judo vallecaucano.

Se trata de María Lucía García Fernández, de 13 años, estudiante del grado 7-3 del Gimnasio del Pacífico, quien el pasado 26 de septiembre se convirtió en medallista de oro en la categoría Sub-15 de judo, durante los Juegos Departamentales Intercolegiados 2026, realizados en Palmira.

Lo más llamativo de su triunfo no está solamente en la medalla, sino en todo lo que hay detrás de ella.

María Lucía entrena en Cienegueta bajo la orientación de la entrenadora Diana María Muñoz Ortiz, muchas veces con un uniforme prestado y enfrentando dificultades económicas que no han logrado apagar sus sueños deportivos.

Para poder viajar a las competencias, conseguir las inscripciones, cubrir su alimentación y asumir los gastos de desplazamiento fuera de Tuluá, su familia y quienes la acompañan recurren incluso a rifas y actividades para reunir los recursos necesarios.

Pero cuando María Lucía pisa el tatami, las dificultades quedan atrás.

En Palmira enfrentó a deportistas de diferentes delegaciones del departamento y terminó levantando los brazos como campeona, demostrando que el talento deportivo también nace en los sectores rurales y en comunidades donde muchas veces los recursos son escasos.

El oro conseguido en los Intercolegiados no es un hecho aislado. Entre el 17 y el 20 de septiembre, María Lucía también tuvo una destacada participación en los Juegos Nacionales, donde consiguió la medalla de bronce.

Dos resultados en pocos días que reflejan el crecimiento de una deportista que, pese a su corta edad, está demostrando disciplina, carácter y enormes condiciones para el judo.

Detrás de María Lucía hay una familia, una entrenadora y una comunidad que hacen esfuerzos para que pueda continuar compitiendo. El próximo gran objetivo es llegar a la final nacional de los Juegos Intercolegiados, escenario en el que espera seguir representando a Tuluá y al Valle del Cauca.

Su historia merece ser conocida porque habla de una realidad que se repite en muchos rincones del país: jóvenes con talento que necesitan oportunidades para poder demostrar hasta dónde pueden llegar.

María Lucía es, a sus 13 años, una muestra de que la llamada “berraquera” también se entrena. Cada viaje, cada entrenamiento y cada competencia han sido pasos hacia un sueño que hoy tiene una medalla de oro como recompensa.

Desde Cienegueta, una pequeña judoca está demostrando que para llegar lejos no siempre se necesitan grandes recursos; a veces hacen falta talento, disciplina, sacrificio y alguien que crea en uno.

Ahora el reto es que María Lucía no tenga que luchar también contra la falta de recursos. Su talento ya hizo su parte. Es tiempo de que el apoyo aparezca.

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