Nada con los politiqueros de siempre.

La frase que encabeza esta nota es del candidato presidencial Abelardo De La Espriella y hace parte de un pronunciamiento en redes sociales rechazando la adhesión del partido Colombia Renaciente, se recordará como ese mismo partido, poco antes de la primera vuelta, viajó a Bogotá con su coordinador departamental, el ex alcalde de Buga Julián Rojas Monsalve, y se tomó la foto con el candidato Iván Cepeda dándole todo su apoyo.

Esa decisión no fue bien recibida en Buga, donde Rojas tiene el grueso de su base electoral, entonces muchos de sus electores se deslizaron hacia las propuestas de Abelardo De La Espriella y lo acompañaron en la primera vuelta. No sin antes decir que trataron de enmendar el error dejando en libertad a su militancia para que votara por quien a bien quisieran.

Ahora, después del triunfo de El Tigre y ante su eminente victoria en la definitiva segunda vuelta, el presidente de ese partido, Jhon Arley Murillo, quien enfrenta un juicio por corrupción en la Corte Suprema de Justicia, decide dar un triple salto mortal y sale a brindar público respaldo a Abelardo De La Espriella, respaldo que no fue aceptado porque se sospecha que es una especie de regalo envenenado, al parecer, estaban en Colombia Renaciente haciendo un mandado, en palabras del Tigre.

¿Qué tipo de mandado y para quién? No se sabe, pero los antecedentes indican que no son gente de fiar, gente muy vinculada a la corrupción politiquera en el Valle del Cauca, además eso de Cepeda no les salió bien.

El rechazo a un partido político en época electoral no es moneda corriente en la política colombiana, al contrario, es el momento de las componendas y las repartijas que se tapan todas con el eufemismo malicioso de los llamados “acuerdos programáticos” que no son más que contratos y repartijas de puestos, para abrirle la puerta a la corrupción que hoy tiene jodida a Colombia y El Tigre se propone cerrarla para siempre.

El portazo dado por Abelardo a Jhon Arley Murillo y su Colombia Renaciente es un mensaje claro a los colombianos, pero muy especialmente a los bugueños y vallecaucanos, El Tigre va en serio en sus cuestionamientos a las maquinarias políticas y sus políticos corruptos, aquí en Defensores el contacto es directo con la ciudadanía, sin intermediarios, se demostró en la primera vuelta, donde se ganó sin el apoyo de esas maquinarias, solo con el apoyo ciudadano para construir un nuevo país, la Colombia Milagro donde todos tienen espacio para progresar, para mirar el futuro sin preocupación, donde el temor de salir a la calle ya no sea una preocupación si no un gozo para disfrutar este país que lo tiene todo.

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