Sus seres queridos informaron que el actor murió de forma “repentina e inesperada”, rodeado de su familia. Aunque no revelaron las causas del fallecimiento, señalaron que en los últimos meses había permanecido libre de cáncer, luego de enfrentar un linfoma no hodgkiniano en estadio tres, enfermedad que hizo pública en sus memorias de 2023.
Neill recibió tratamiento en el hospital privado St Vincent’s de Sídney, donde continuó su proceso médico tras someterse a una innovadora terapia que había logrado mantener la enfermedad bajo control.
La noticia provocó reacciones de líderes y figuras del entretenimiento. El primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, destacó el legado del actor y aseguró que fue uno de los grandes embajadores del cine neozelandés. Por su parte, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, resaltó la dignidad y el sentido del humor con los que enfrentó su enfermedad.
Nacido en Irlanda del Norte en 1947 y criado en Nueva Zelanda, Sam Neill construyó una carrera de más de cinco décadas con destacadas participaciones en producciones como Jurassic Park, El Piano, La caza del Octubre Rojo y la serie Peaky Blinders. Fuera de las cámaras también se dedicó a la producción de vino en sus viñedos ubicados en la región de Otago Central.
Su fallecimiento deja un profundo vacío en la industria cinematográfica y entre millones de seguidores que lo recuerdan por sus inolvidables interpretaciones.



