Un nuevo estudio, basado en datos de la misión MESSENGER de la NASA, encontró que parte de estas estructuras podrían estar ocultas por los escombros de los numerosos impactos de asteroides y cometas que han golpeado al planeta.
Al reconstruir las estructuras que pudieron quedar ocultas, los investigadores estimaron que Mercurio podría haberse contraído entre un 10 % y un 30 % más de lo que se calculaba anteriormente, lo que representaría una reducción de su radio de hasta 11,6 kilómetros.
La contracción no es solo una curiosidad. Saber cuánto se ha reducido Mercurio podría ayudar a los científicos a entender mejor su enorme núcleo metálico, su estructura interna, su historia volcánica y tectónica y hasta la forma en que genera su campo magnético.
Los resultados podrían comprobarse próximamente. La misión BepiColombo, de la Agencia Espacial Europea y Japón, pondrá dos sondas en órbita alrededor de Mercurio y permitirá obtener mediciones de su superficie con un nivel de detalle sin precedentes.
Los científicos esperan que estos datos ayuden a resolver uno de los grandes misterios del pequeño planeta: cómo evolucionó desde su formación hasta convertirse en el mundo rocoso que conocemos hoy.



