Tardó casi nada Abelardo De La Espriella (ADLE) para darle la primera estocada a Álvaro Uribe. Hay que recordar que ADLE saltó al estrellato cuando resultó asesorando a los paramilitares en el cuestionado proceso de paz de Santa Fé de Ralito que montó el ex presidente hace mas de 20 años, y luego siguió cultivando fama con casos mediáticos en el que muchos de sus clientes terminaron quejándose por su falta de ética, hasta llegar a los bastidores de las presidenciables donde consentidamente se apropió del electorado de Uribe después de que ADLE le hubiese prometido que no crearía un nuevo partido político.
Como buen hijo político, ADLE aprendió de la megalomanía narcisista de Uribe para clavarle el puñal intentando crear su partido político que desparezca al Centro Democrático en las elecciones regionales de 2027.
La metáfora de “Matar al padre” que desde el psicoanálisis empleó Freud en Tótem y Tabú, tomando como ejemplo las hordas primitivas donde el hijo para independizarse necesitaba prescindir del padre para crear un nuevo orden (el super yo) cabe en la garrotera que hoy se ve en la derecha colombiana.
Desde la campaña Cepeda se advirtió sobre la personalidad mitómana y traicionera de ADLE, pero como les puede más el odio hacía Petro (que se demuestra indirectamente con las decenas de insultos que recibimos en Instagram o Facebook por estas opiniones) hoy le toca ver a los 3 millones de uribistas como ADLE intenta acabar con su presidente eterno , de los que no se sabe si también desagradecidamente le hundirán la daga a Uribe, al que se le puede acusar de todo menos de ser ingenuo, tanto que fue en busca del Pacto Histórico para lograr derrotar al candidato de ADLE a la presidencia del Senado.
Así, la lista de enemigos de la tal patria milagro se ha alargado con muchos de sus electores que esperan participación ilusamente, como ocurre en el Valle del Cauca que ha sido denostado por el nuevo gobierno.




