Entre quienes deben limitar o suspender su consumo están las mujeres embarazadas, ya que la cafeína puede atravesar la placenta y, según estudios, aumentar riesgos como bajo peso al nacer o parto prematuro.
También se recomienda precaución en personas con gastritis, úlceras o problemas digestivos, debido a que el café puede aumentar la irritación estomacal y provocar acidez o dolor.
Otro grupo en riesgo son quienes padecen trastornos de ansiedad, pues la cafeína puede incrementar el nerviosismo, los ataques de pánico y otros síntomas relacionados con el estrés.
Además, expertos aconsejan moderar o evitar el consumo en personas con enfermedades cardíacas como hipertensión o arritmias, ya que el café puede elevar la frecuencia cardiaca.
Antes de eliminar o mantener el café en la dieta, lo más recomendable es consultar con un médico especialista.







