La decisión quedó establecida en la Sentencia C-336 de 2026, adoptada por unanimidad por la Sala Plena. El tribunal declaró inexequible el literal c) del artículo 17 de la Ley 84 de 1989, correspondiente al Estatuto Nacional de Protección de los Animales.
La Corte consideró que la norma no definía con claridad qué debía entenderse por “vejez extrema” ni establecía parámetros científicos para determinar cuándo podía aplicarse. Esta falta de precisión abría la posibilidad de que la edad se convirtiera en una razón suficiente para acabar con la vida de un animal.
Para el alto tribunal, el envejecimiento no equivale automáticamente a una condición que justifique el sacrificio. Por el contrario, la edad avanzada y las situaciones de dependencia que pueden presentarse durante esta etapa exigen mayores medidas de cuidado, asistencia y protección.
El fallo se fundamenta en los principios de la Constitución ecológica y en el reconocimiento de los animales como seres sintientes. Con esta decisión, la Corte refuerza las obligaciones humanas de protección hacia ellos durante todas las etapas de su vida y elimina la vejez extrema como causal legal de sacrificio.



