Según el informe de Noticias Caracol, los reclutadores ofrecen bonos de hasta 35.000 dólares, salarios mensuales de 3.500 dólares y contratos para desempeñar labores de cocina o seguridad. Sin embargo, familiares y sobrevivientes aseguran que, una vez llegan a Rusia, son enviados directamente al frente de batalla.
Los testimonios indican que el proceso de reclutamiento comenzaría en Bogotá, donde los aspirantes permanecen ocultos antes de viajar con escalas en países como Brasil, Dubái o India hasta llegar a territorio ruso. Allí, muchos terminan participando en operaciones militares pese a no contar con experiencia en combate.
Algunos sobrevivientes relataron que las misiones asignadas eran prácticamente suicidas y que varios colombianos fueron utilizados como «carne de cañón», una táctica que, según expertos consultados en la investigación, consiste en enviar soldados a operaciones de alto riesgo para identificar posiciones enemigas.
Las pesquisas también apuntan a una empresa que habría servido como intermediaria para captar personas a través de redes sociales, mientras que la Embajada de Rusia en Colombia negó cualquier vínculo con estas redes de reclutamiento.
Entretanto, la Fiscalía General de la Nación adelanta una investigación preliminar tras recibir cerca de un centenar de denuncias de familias que buscan conocer el paradero de sus seres queridos, quienes viajaron con la esperanza de mejorar su situación económica y terminaron involucrados en uno de los conflictos armados más prolongados y letales de los últimos años.



