La Pizarra

Respuesta inmediata En días pasados, en esta misma sección, reportamos un daño en las vías contiguas al llamado parque del amor en los...

Respuesta inmediata

En días pasados, en esta misma sección, reportamos un daño en las vías contiguas al llamado parque del amor en los límites de los barrios San Pedro Claver y Asoagrín.

Luego de la queja los funcionarios de la empresa Centroaguas adelantaron la visita ocular al sector y de inmediato iniciaron los trabajos de refacción detectando el origen de la dificultad reemplazando la placa de concreto.

Hay que destacar la oportuna respuesta de la entidad solucionando un problema que era una amenaza para la comunidad.

Aumenta el ruido

Pese a todas las campañas que se adelantan, sigue en aumento el número de ciudadanos que gustan de armar fiestas en sus casas irrespetando la tranquilidad de sus vecinos.

La problemática que se acentúa en los barrios populares de la Villa de Céspedes se ha convertido en motivo de discordia de los vecindarios pues los que asumen esta conducta acaban con la tranquilidad de quienes buscan conciliar el sueño.

También este comportamiento anticiudadano hace que las unidades policiales de los cuadrantes tengan que desplazarse para atender los llamados de la comunidad descuidando sus labores de vigilancia. A los vecinos bullosos hay que recordarles que el derecho de todo ciudadanos terminan donde empiezan los de los demas.

Peligro en la calle 25

Seguramente atendiendo el llamado de la comunidad, la Secretaría de Movilidad y Seguridad Vial construyó los famosos trillizos en la calle 25 con carrera octava, a la altura de los barrios El Porvenir y San Pedro Claver.

Lo malo de esta acción es que los temidos reductores están sin pintar y en la noche no se ven lo que implica un riesgo para los conductores.

Una situación para corregir, pues la 25 es una vía de alto flujo vehicular.

Se trasladó el problema

Al parecer con la erradicación del mito de inseguridad en el que se había convertido la demolida edificación del antiguo molino Tuluá, en inmediaciones de la Terminal de Transportes, el problema se trasladó de lugar.

Ahora los indigentes y consumidores de alucinógenos se están aposentando en el cañaduzal contiguo al barrio Progresar y en la proximidad del Centro Comercial La Herradura.

A cualquier hora del día o de la noche entran y salen de la plantación estas personas lo que ha generado intranquilidad entre los moradores quienes reclaman una respuesta efectiva de las autoridades de policía y de la Secretaría de Gobierno, Seguridad y Convivencia Ciudadana antes de que el problema sea mayor.

No mas anuncios

Nuevamente el hospital Tomás Uribe Uribe de Tuluá afronta el cierre parcial de sus instalaciones promovidas por los trabajadores que no hallan una salida a la crisis en la que está sumida la casa de salud desde hace ya varios años.

Los gerentes pasan y pasan, se hacen anuncios de reestructuración, se le inyectan recursos y el mal sigue ahí y el déficit no cede.

Ya es hora de que desde la Superintendencia y el Ministerio de Salud se tomen las acciones correctivas pues el departamento, a través del secretario de Salud, Fernando Gutiérrez, le ha tirado la pelota a la instancia nacional. No mas palabras y mas acciones reclama la ciudadanía.

Un mal hábito

Los escobitas de la empresa de aseo han tenido que doblar sus esfuerzos pues las basuras que son sacadas por los propietarios de locales comerciales y viviendas a destiempo en la zona céntrica están yendo a parar a la calle esparcidas por las personas que en la noche deambulan por la Villa de Céspedes.

La problemática que se ha crecido en los últimos años, se hace mucho mas grave por estos días cuando las lluvias arrastran los deshechos a los sumideros del alcantarillado.

Sectores como las carreras 20, 23 y 24 es donde mas se hace evidente la poblemática.

Algunos sugieren que la empresa de aseo estudie la modificación en los horarios de recolección para evitar que los recicladores nocturnos se encuentren con la bolsas de basura en los andenes de la zona céntrica.

Jóvenes en la mira

En la violencia que vive el país llama poderosamente la atención la manera como las acciones de los violentos siguen cobrando la vida de los jóvenes.

En Colombia los noticieros a diario reportan hechos violentos en distintos puntos de la geografía nacional. La muerte de estos adolescentes y jóvenes lleva a reflexionar sobre la política social que existe en Colombia de cara a la juventud, políticas para sacarlos de los caminos difíciles, de las tentaciones que ponen a diario las organizaciones criminales que los usan como carne de cañon, pues ante ellos la ley no procede cuando son capturados o retenidos en el momento de cometer un delito.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *