El estudio analizó información de 18.701 personas en 34 países y encontró que factores como la contaminación del aire, las temperaturas extremas, la escasez de zonas verdes, la calidad del agua, la desigualdad económica y el acceso a recursos sociales pueden influir directamente en la edad biológica del cerebro.
Los investigadores utilizaron el concepto de “exposoma”, que reúne todas las exposiciones ambientales, sociales y contextuales acumuladas a lo largo de la vida. Según los resultados, la combinación de estos factores puede explicar hasta 15 veces más el envejecimiento cerebral que cualquier factor individual analizado por separado.
La investigación evidenció que condiciones físicas adversas, como la contaminación y los eventos climáticos extremos, están asociadas con alteraciones en áreas cerebrales relacionadas con la memoria, las emociones y otras funciones esenciales. Por su parte, factores sociales como la pobreza, la desigualdad y la baja participación ciudadana afectan principalmente procesos vinculados con la toma de decisiones, la cognición social y el control emocional.
Los científicos destacaron que estos hallazgos demuestran que el envejecimiento cerebral está influenciado por múltiples factores que interactúan entre sí, por lo que mejorar las condiciones ambientales y sociales podría contribuir a proteger la salud del cerebro y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.



