De acuerdo con la gerencia del centro asistencial, la deuda acumulada supera los 10.000 millones de pesos y, pese a las gestiones adelantadas, hasta el momento no se ha logrado concretar un acuerdo de pago que permita estabilizar las finanzas de la institución.
Ante este panorama, el hospital informó que únicamente continuará prestando el servicio de urgencias vitales, mientras que el resto de atenciones especializadas quedarán suspendidas hasta que existan las condiciones económicas para garantizar su funcionamiento.
La medida ha generado preocupación entre los habitantes del norte del Valle del Cauca, ya que el Hospital San Antonio es un centro de referencia para varios municipios de la región. La falta de recursos, según la institución, dificulta la compra de insumos médicos y el cumplimiento de obligaciones como el pago de la nómina del personal de salud.
La decisión también vuelve a poner sobre la mesa la compleja situación que enfrenta el sistema de salud colombiano y el impacto que las deudas de las EPS están teniendo sobre la continuidad de los servicios médicos y la atención oportuna de miles de pacientes. Mientras tanto, la comunidad permanece a la expectativa de que se alcance una solución que permita restablecer plenamente la operación del hospital.



