Según el Gobierno, fueron identificados 1.069.196 usuarios con atenciones pendientes. La estrategia priorizará los casos de acuerdo con el nivel de riesgo, con especial atención a pacientes que enfrentan riesgo vital, alta probabilidad de hospitalización o posibilidad de descompensación.
Enfermedades con riesgo vital
En el primer grupo están los pacientes cuya demora en la atención podría comprometer su tratamiento o generar consecuencias graves. Allí fueron incluidas:
- Trasplantes.
- Enfermedades huérfanas, como hipertensión arterial pulmonar y hemofilia.
- Enfermedades neurodegenerativas.
- Cáncer.
- Diabetes insulinodependiente.
- VIH.
Pacientes con riesgo de hospitalización
El segundo grupo reúne enfermedades y condiciones que pueden generar complicaciones y requerir atención hospitalaria. En esta categoría aparecen:
- EPOC.
- Asma.
- Insuficiencia cardiaca.
- Enfermedad renal crónica.
- Salud mental.
- Gestantes que necesitan tratamientos esenciales durante el embarazo.
En el caso de las mujeres embarazadas, se contemplan situaciones como diabetes gestacional, hipertensión asociada al embarazo, necesidad de anticoagulación y requerimiento de suplementos nutricionales.
Enfermedades con riesgo de descompensación
El tercer grupo corresponde a pacientes con condiciones crónicas que requieren seguimiento para evitar una progresión hacia cuadros de mayor complejidad. Allí se encuentran:
- Hipertensión arterial.
- Diabetes mellitus tipo 2 estable.
- Dislipidemia.
- Hipotiroidismo.
El plan contempla el seguimiento de los casos desde la identificación del paciente hasta la entrega del medicamento o la realización del procedimiento pendiente. La primera etapa también incluye a más de 700.000 personas con medicamentos pendientes y más de 300.000 con procedimientos represados, según las cifras presentadas por el Gobierno.
IPS advierten que la crisis va más allá
Desde la Unión de IPS, su director ejecutivo, Jorge Toro, respaldó la participación de las instituciones en la estrategia, pero advirtió que el plan no resuelve por sí solo los problemas financieros y operativos del sistema.
Toro señaló que existen pacientes con consultas, medicamentos y procedimientos pendientes que no necesariamente hacen parte de las patologías priorizadas y que también requieren atención.
Frente a los recursos previstos para la estrategia, el dirigente gremial afirmó que la cartera de las IPS supera los $2 billones y sostuvo que la intervención representa una respuesta a una parte de la crisis, pero no a la totalidad de las obligaciones acumuladas.
Para respaldar financieramente el plan, el Gobierno anunció un mecanismo de compra de cartera para las EPS, con una tasa de interés del 0 % y un año de periodo de gracia, acompañado por una mesa técnica integrada por el Ministerio de Salud, la Superintendencia Nacional de Salud y la ADRES.



