Los niveles elevados de triglicéridos y del colesterol LDL, conocido como colesterol malo, pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluidos los infartos y los accidentes cerebrovasculares. Por eso, los especialistas recomiendan reducir el consumo de grasas saturadas y trans, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables.
Entre las alternativas caseras que pueden incorporarse a la alimentación están:
Jugo de remolacha con manzana: combine ambos ingredientes y añada un poco de limón. La remolacha y la manzana aportan fibra, especialmente si se consumen enteras o licuadas sin colar.
Bebida de piña y limón: licúe dos rodajas de piña sin cáscara con medio limón y un vaso de agua. Evite añadir azúcar y tenga presente que esta preparación no ha demostrado, por sí sola, reducir los niveles de colesterol.
Jugo de tomate: licúe tomates frescos con un poco de limón. El tomate contiene licopeno, un antioxidante que se ha estudiado por su relación con la salud cardiovascular.
Jugo de perejil con zanahoria: lave bien los ingredientes y licúelos con agua. Ambos aportan vitaminas y otros nutrientes, aunque no existe evidencia suficiente para afirmar que esta bebida reduzca directamente los triglicéridos.
Además, incorporar frutos secos como nueces y almendras en porciones moderadas puede favorecer la salud del corazón, gracias a sus grasas insaturadas.
Tenga en cuenta: estas bebidas no son tratamientos para el colesterol alto ni garantizan una reducción de los triglicéridos. Es preferible consumir las frutas y verduras enteras o licuadas sin colar, limitar los jugos en grandes cantidades y evitar el azúcar añadida. Si los niveles están elevados, consulte con un profesional de la salud para recibir orientación según sus resultados y necesidades.



