De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), los bombardeos comenzaron hacia las 7:15 p. m. y fueron autorizados por el presidente Donald Trump. La operación, la tercera ejecutada esta semana, tuvo como objetivo instalaciones militares, sistemas de misiles, drones, capacidades navales y centros de comunicaciones iraníes.
Washington aseguró que la ofensiva fue una respuesta al ataque contra el carguero M/V GFS Galaxy, de bandera chipriota, que sufrió un incendio y graves daños en la sala de máquinas mientras transitaba por el estrecho de Ormuz. Además, un integrante de la tripulación permanece desaparecido.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán sostuvo que únicamente realizó disparos de advertencia contra una embarcación que, según su versión, circulaba por una ruta no autorizada. Tras el incidente, Teherán anunció el cierre del estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso” y advirtió que responderá si continúan las operaciones militares estadounidenses en la región.
Las nuevas acciones militares han elevado la preocupación internacional, ya que el estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas. Expertos advierten que una prolongación del conflicto podría afectar el comercio global y generar nuevas presiones sobre los precios de la energía.



