La estrategia contempla reactores nucleares transportables, baterías de gran capacidad y microrredes eléctricas para mantener el suministro de energía ante posibles interrupciones. También prevé reservas de combustible, municiones, minerales críticos, componentes electrónicos, repuestos y suministros médicos.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, advirtió que un conflicto de gran escala podría afectar varios frentes y alterar las cadenas de suministro mundiales, por lo que considera necesario reducir la dependencia de recursos externos.
Además, el plan busca involucrar a la industria manufacturera civil, identificando fábricas que puedan adaptar su producción para elaborar equipos y materiales militares en situaciones de crisis.
La iniciativa forma parte de los esfuerzos de Estados Unidos por fortalecer su defensa y mantener sus operaciones militares ante posibles interrupciones de servicios esenciales.



