por: El Tabloide · 5 julio, 2016
¿Quién dijo que la paz es más costosa que la guerra?”.
Cuando se le pregunta a la gente ¿cómo se sentiría en el mañana al saber que su vecino de al lado es un desmovilizado de las Farc? Generalmente la persona dice que no se sentiría bien, que no se sentiría seguro o segura al tratar de convivir con él o ella.
Sin embargo, al preguntarle si alguna vez ha convivido con un vecino que presuntamente sea narcotraficante, dicen sentirse bien, incluso algunos dicen sentir orgullo.
Claro que dicho orgullo desaparece al recordarles que estos también han inducido a otros a cometer delitos conexos a su actividad y a tantos otros males que han aquejado a Colombia y a los países que tienen altos índices de consumidores de drogas ilícitas por años.
Lo cierto es que de cualquier modo la sociedad colombiana tiene al frente la posibilidad de reconciliarse con sus compatriotas y dejar atrás todo el amargo pasado que a veces nos embriaga en el profundo odio. Ya es hora de soportar la resaca y empezar un nuevo destino, una nueva forma de vivir y convivir. Sabíamos que algún día llegaría el fin del conflicto armado en nuestro territorio entonces es mejor hacer las paces ahora y no esperar a que caigan más colombianos de lado y lado de la guerra. Es mejor sanar las heridas pronto y evitar la destrucción de nuestras poblaciones y oleoductos y con ellos el hábitat de nuestra fauna y flora, que permitir que la soberbia nos gane y que con ella se vayan otros 50 años de muerte en todo lo que nos rodea. ¿Quién dijo que la paz es más costosa que la guerra? ¡La guerra cuesta mucho más! Peso a peso, vida tras vida. Cada ser humano es invaluable; sus pensamientos e inventiva no tienen precio, sus esperanzas y sueños nos han permitido llegar a la luna entre tantas otras proezas.
Por lo tanto, aunque la pregunta que sobreviene para algunos hoy por hoy es ¿será que aceptar el referendo por la paz es un error? La verdad es que la pregunta debería ser ¿cuántas generaciones más tendrán que morir a causa de nuestra intransigencia y egoísmo? El referendo por la paz es el principio del fin de la guerra; y si somos el resultado de lo que fuimos y seremos el resultado de lo que hoy seamos, más vale que empecemos a decirle ¡sí a la paz!
j.c.sanmond@gmail.com





