por: El Tabloide · 15 junio, 2015
Mientras la sede principal Cali destina 70% de los recursos en su funcionamiento ¡las sedes regionales lo hacen con el 5%! dicen los voceros del paro. Ahora, para colmo, sale una resolución (017 abril 7 de 2015) que ha sido el detonante del presente paro. Los líderes de la asamblea estudiantil expresan “que las directivas van a disminuir la cantidad de coordinadores de las carreras que hasta ahora se ofrecen para nuevos candidatos a pregrado”. ¡Terrible!
Dicha acta del Consejo Superior puede tener ciertos micos que dejan entrever que los docentes de planta no firmarán directamente con la Universidad del Valle como se les había expresado en años anteriores, en la medida en que cumplieran sus objetivos con ella; lo que se teme es que muy seguramente pasen a ser de medio tiempo aquellos docentes que eran de tiempo completo, y quienes eran de medio tiempo, pasen a ser contratados por hora cátedra y bueno, como para no terminar allí, seguirán firmando con las fundaciones que sustentan el sistema de regionalización.
En fin, alguien tendrá que mediar, antes de que se les acabe la paciencia a estos jóvenes y terminemos viendo como ya es natural en este país, bloqueos de carreteras, y manifestaciones agrestes a cuenta de la solidaridad. Es admirable la conducta que hasta ahora ha tenido la población estudiantil Univalluna ya que han adelantado un paro de manera democrática, cultural, participativa, respetuosa y documentada. Aunque es una vía de hecho lo que se vieron avocados a hacer, no se ha notado como en otrora. ¡Muy pacífica!
¿Cuál es el temor de las sedes de Buenaventura, Palmira, Buga, Tuluá, Zarzal, Cartago, Yumbo y hasta el Norte del Cauca? Que este sea el principio del fin para las sedes regionales a menos recursos, menos calidad de docentes, y si esta última baja, el semillero de investigación de las sedes se dilucidará en el tiempo exponencialmente a la baja hasta desaparecer, y con ello su sello de calidad.
Si los Univallunos desean conservar sus docentes, y que estos gocen de un salario digno con tiempo para asesorarlos ¡Déjenlos! Finalmente son una parte de los profesionales que alimentarán el sistema económico del futuro de Colombia.



