por: El Tabloide · 17 agosto, 2015
Thomas Kuhn en su libro “La estructura de las revoluciones científicas”, publicado en 1962, causó literalmente una revolución no sólo en el campo de la historia de la ciencia, sino también en la filosofía de la ciencia y en la concepción que los distintos campos científicos se han formado de sí mismos. Cualquier persona interesada en comprender el debate contemporáneo en la filosofía de la ciencia debe leer su libro pero en este artículo, nos ocuparemos en dejar claro qué es un paradigma.
Esto es un rompimiento de un saber establecido, para que otro lo reemplace; cuando hay una técnica establecida en forma dogmática, para que otra la sustituya en búsqueda de la correcta toma de decisiones; una forma de ver la economía desde el análisis cuantitativo de las existencias y del progreso económico individual, para ser reemplazado por un análisis cualitativo racional que permita prever acontecimientos desastrosos en la microeconomía de entes, que participan en la mejora de la sostenibilidad macroeconómica de la nación.
“La ciencia, como algo existente y completo, es la cosa más objetiva que puede conocer el hombre. Pero la ciencia es un hacerse. La ciencia, como fin que debe ser perseguido, es algo tan subjetivo y condicionado psicológicamente como cualquier otro aspecto del esfuerzo humano, de modo que la pregunta ¿cuál es el objetivo y significado de la ciencia? recibe respuestas muy diferentes en diferentes épocas y diferentes grupos de personas” dijo Albert Einstein.
Dicho de otro modo, a medida que van cambiando las sociedades, las economías y las personas al interrelacionarse con todas ellas, generan un paradigma nuevo que reemplaza al anterior -(Teoría sobre la sucesión de paradigmas de Wells).
Al aproximarse la fecha en la que la democracia en nuestras regiones dará la oportunidad de apoyar las administraciones inclusivas con el desarrollo económico, o rechazar a aquellas que han sido extractivas de la interpretación correcta que haga el pueblo en su lectura de la realidad expansiva futura, dependerá que estas regiones se desarrollen o se estanquen.
Convendría entonces dejar de lado el paradigma de la visión política como un acto irracional, por un nuevo pensamiento sustentado en la realidad, del razonamiento o del análisis objetivo, que permita entender que la única forma de estimular el desarrollo económico de las regiones, es a través de la participación ciudadana, visualizando lo que realmente sea conveniente para el bien común; detallando de manera inequívoca el camino de ello, el cual lo dicta la alineación de los candidatos con los poderes superiores, los cuales permitirán el giro de recursos para su inversión y la notable presencia del candidato en la polis al cual le desea lo mejor.





