El hábito de beber en casa podría influir en los hijos durante la adolescencia

Los hábitos de consumo de alcohol de los padres podrían influir en la relación que sus hijos desarrollan con estas bebidas, especialmente durante una etapa clave: entre los 15 y los 17 años.

Así lo encontró una investigación liderada por Sergey Alexeev, investigador sénior de la Universidad de Sídney y de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), que analizó 23 años de información de la población australiana.

El estudio utilizó datos de la encuesta HILDA y siguió a más de 6.600 personas, con más de 43.000 observaciones. Los investigadores compararon el consumo de alcohol de los participantes en distintas etapas de su vida con los hábitos registrados de sus padres cuando ellos tenían entre 12 y 18 años.

Los resultados mostraron que la relación era especialmente fuerte durante la adolescencia, entre los 15 y los 17 años. Posteriormente disminuía durante los veinte y volvía a aparecer entre los 28 y 37 años, cuando algunos participantes ya habían formado sus propias familias.

El comportamiento también se aprende

El análisis encontró además diferencias según el sexo. La asociación fue más marcada entre padres e hijos del mismo sexo: las madres tuvieron mayor influencia sobre las hijas y los padres sobre los hijos.

Uno de los hallazgos que llamó la atención apareció al comparar familias con y sin parentesco biológico. La relación entre madres e hijas se mantuvo incluso cuando no existía vínculo biológico, lo que apunta a que el comportamiento observado y las normas aprendidas en casa podrían tener un papel importante.

Los investigadores aclaran que el estudio no analizó el efecto de que un adulto tome una bebida ocasionalmente frente a un adolescente. El foco estuvo en patrones de consumo mantenidos durante varios años, incluyendo la frecuencia, las cantidades y el papel que ocupa el alcohol en celebraciones o momentos de estrés.

Otros estudios también han relacionado el ejemplo de los padres, la supervisión, las restricciones de acceso y una buena comunicación familiar con menores niveles de consumo de alcohol entre adolescentes.

Sin embargo, los expertos advierten que la familia no es el único factor. Las amistades, el estrés y el entorno social también pueden influir en las decisiones de los jóvenes.

Los resultados sugieren que lo que los menores observan de manera repetida en casa puede convertirse, con el tiempo, en una referencia sobre el lugar que ocupa el alcohol en la vida cotidiana.

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