El proyecto es liderado por el psiquiatra Francesco Panto en la Universidad de la Ciudad de Yokohama. Durante un estudio piloto de seis meses, 20 jóvenes entre los 18 y 29 años participaron en sesiones de terapia virtual en las que los profesionales aparecían representados mediante avatares de estilo anime y voces modificadas digitalmente.
Los investigadores consideran que estos personajes pueden ayudar a crear un entorno más cómodo para que los pacientes expresen sus emociones y hablen sobre sus problemas psicológicos. Para ello, se diseñaron varios avatares inspirados en arquetipos del manga japonés, asociados a experiencias relacionadas con ansiedad, trastorno bipolar, estrés postraumático y otras dificultades emocionales.
Además de evaluar los síntomas depresivos, el estudio realizó seguimiento a aspectos como la calidad del sueño y la frecuencia cardíaca de los participantes. Los expertos esperan determinar si esta estrategia puede reducir las barreras que impiden a muchas personas buscar ayuda profesional.
De obtener resultados positivos, el modelo podría convertirse en una alternativa innovadora para ampliar el acceso a la atención psicológica en Japón y otros países.