Según informó la entidad ambiental a través de un comunicado oficial, la alteración en el aspecto del río estaría relacionada con el desprendimiento de grandes cantidades de sedimento en una finca conocida como El Porvenir, ubicada a unos 3.900 metros de altura.
La situación había causado preocupación entre habitantes de Bugalagrande y Andalucía, debido a que los acueductos de ambos municipios se abastecen de esta fuente hídrica y prestan servicio a cerca de 60 mil usuarios.
Tras las inspecciones realizadas, la CVC aseguró que no se encontraron evidencias de contaminación asociada a minería ilegal ni presencia de sustancias químicas que representen riesgo para el consumo de agua.
No obstante, la autoridad ambiental advirtió que las prácticas de deforestación y pastoreo en la parte alta de la cuenca estarían afectando la estabilidad de los suelos, provocando deslizamientos y el arrastre de material hacia el cauce del río.
La entidad anunció que continuará realizando monitoreos permanentes e hizo un llamado a las comunidades de la zona para adoptar prácticas más sostenibles que ayuden a proteger el afluente y evitar nuevas afectaciones ambientales.