El hombre quedó sepultado cuando la estructura donde trabajaba cedió por la fuerza del sismo. Desde entonces, los organismos de socorro mantuvieron una intensa búsqueda hasta lograr ubicarlo con vida entre los restos de la edificación.
Según la información conocida, los rescatistas lograron mantenerlo consciente suministrándole agua mientras diseñaban una operación segura para extraerlo, debido al alto riesgo de nuevos derrumbes y a las constantes réplicas sísmicas registradas en la zona.
La extracción fue considerada una de las maniobras más complejas de la emergencia. Los equipos retiraron manualmente los escombros para evitar movimientos que comprometieran la vida del vigilante o del personal de rescate.
Tras cerca de 200 horas atrapado, Hernán Alberto Gil Flores fue finalmente liberado y recibió atención médica inmediata antes de ser trasladado a un centro asistencial para evaluar su estado de salud.
Las autoridades destacaron la labor coordinada de los organismos de emergencia y señalaron que este rescate representa uno de los hechos más esperanzadores desde que ocurrió el terremoto, al demostrar que aún es posible encontrar sobrevivientes incluso varios días después de la tragedia.



