¿Cómo terminamos celebrando Halloween en Colombia?

Disfraces, dulces y niños recorriendo las calles cada 31 de octubre hacen parte de una celebración que, aunque hoy parece cotidiana en Colombia, tiene raíces mucho más antiguas y cruzó el océano antes de llegar a nuestro territorio.

Cada octubre, las calles, colegios, centros comerciales y comercios de Colombia se llenan de disfraces, dulces y decoraciones relacionadas con Halloween. Pero, ¿cómo llegó esta celebración hasta aquí?

Una de sus principales raíces se encuentra en el Samhain, una antigua festividad celta que marcaba el final de la cosecha y el comienzo del invierno. De acuerdo con estas tradiciones, durante esa noche la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos podía hacerse más estrecha.

Con el paso del tiempo, diferentes tradiciones se mezclaron con celebraciones cristianas. De allí también surgió el nombre Halloween, derivado de la expresión inglesa “All Hallows’ Eve”, que significa “víspera de Todos los Santos”, en referencia al 31 de octubre, la noche anterior a esta festividad.

De Europa a Estados Unidos

Durante el siglo XIX, inmigrantes irlandeses y escoceses llevaron parte de estas costumbres a Norteamérica. En Estados Unidos, la celebración fue transformándose hasta convertirse en la fiesta popular que hoy conocemos, marcada por los disfraces, las decoraciones, las bromas y la entrega de dulces.

Desde allí, la tradición comenzó a expandirse hacia otros lugares de América Latina.

En Colombia, Halloween fue ganando espacio progresivamente. Una investigación sobre Bogotá documenta que, desde finales de la década de 1970, la celebración ya reunía a personas de diferentes generaciones y sectores sociales.

Un Halloween a la colombiana

Aunque algunas costumbres se mantienen, Colombia también le puso su propio sello a la celebración.

Mientras en Estados Unidos es tradicional tallar calabazas y recorrer las casas al grito de “trick or treat”, en Colombia los niños suelen visitar viviendas y establecimientos comerciales para pedir dulces cantando el tradicional “Triqui, triqui Halloween, quiero dulces para mí”.

Así, una tradición con raíces europeas, transformada en Estados Unidos y posteriormente difundida por América Latina, terminó convirtiéndose también en parte de las celebraciones de octubre en Colombia.

Y ahora que conoce la historia, queda una pregunta: ¿de qué se disfrazaba usted cuando era niño? Bruja, superhéroe, princesa o algún personaje creado en casa. Ese disfraz también hace parte de la memoria de Halloween en Colombia.

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