Especialistas explican que esta actividad también ayuda a desarrollar la potencia muscular, una capacidad que suele disminuir con la edad y que resulta clave para mantener el equilibrio, reaccionar ante tropiezos y reducir el riesgo de caídas.
Sin embargo, bajar escaleras puede ser más exigente para las rodillas, ya que obliga a los músculos a controlar el descenso del cuerpo. Por ello, quienes presenten dolor, inflamación o problemas articulares deben adaptar el ejercicio y consultar a un profesional si las molestias persisten.
Los expertos recomiendan comenzar de forma progresiva, utilizando el pasamanos si es necesario, o reemplazar las escaleras por ejercicios como levantarse y sentarse de una silla o caminar en pendientes suaves.
La conclusión es que no hay que elegir entre una actividad y otra. Combinar caminatas con ejercicios de escalón permite mejorar la resistencia, fortalecer las piernas y conservar la movilidad después de los 60 años, siempre de acuerdo con la condición física de cada persona.



