La medida fue adoptada por instrucción de la Oficina de Gestión del Riesgo, luego de las revisiones técnicas realizadas al inmueble. Agentes de Tránsito permanecen en la zona regulando la movilidad y las autoridades recomiendan a los conductores utilizar vías alternas.
El edificio ya había sido inspeccionado después del terremoto del pasado 10 de agosto. En esa evaluación, especialistas identificaron problemas de torsión, desplazamientos laterales y un aumento de las derivas, además de afectaciones en la mampostería.
A esto se sumó una importante inundación en el sótano, que estaría contribuyendo a los desplazamientos y a problemas relacionados con la humedad. Las autoridades también han señalado que el inmueble ha sufrido saqueos y desmantelamiento en los últimos años.
Ante el riesgo que representa para peatones, conductores y viviendas cercanas, ciudadanos han solicitado a la Alcaldía definir cuanto antes una intervención para evitar una eventual tragedia.
La preocupación también se extiende a otras estructuras de la ciudad. En el barrio Los Cámbulos, habitantes han pedido atención para el edificio Archinié, ubicado en la Calle 8A con Carrera 41, donde aseguran haber escuchado desprendimientos de partes de la estructura durante las noches.
Por ahora, el llamado de las autoridades es a evitar el sector de la Calle 5 con Carrera 66 y tomar rutas alternas mientras se mantiene la restricción de movilidad.



