El ajuste estaría relacionado con unas ventas inferiores a las esperadas y el aumento de los precios de los dispositivos. En Estados Unidos, el iPhone 18 Pro tiene un precio inicial de 1.199 dólares, mientras que el Pro Max cuesta 1.299 dólares, unos 100 dólares más que sus antecesores.
A esta situación se suma el encarecimiento de los chips de memoria, impulsado en parte por la demanda de componentes para centros de datos de inteligencia artificial. Este fenómeno ha elevado los costos de fabricación en distintos sectores de la industria tecnológica.
Tras conocerse el reporte, las acciones de Apple registraron caídas durante la jornada del viernes 9 de octubre, llegando a perder más del 2 % en algunos momentos. La reacción reflejó la preocupación de los inversionistas por el desempeño comercial de una de las principales líneas de productos de la compañía.
Sin embargo, Apple no ha confirmado oficialmente ni el recorte de pedidos ni una disminución en sus ventas. La información proviene de fuentes de la cadena de suministro, por lo que la evolución de la demanda en los próximos meses será clave para determinar si se trata de un ajuste temporal o de una tendencia en el mercado de celulares de alta gama.



