“hay que ser optimistas en el presente y futuro del país y hay que reconocer que en el 2016 sucedieron hechos positivos…”
Todos los colombianos somos conscientes de que el país tiene muchos problemas por resolver y que cada gobierno de turno hace lo que puede hasta donde el mismo sistema que tenemos lo permite, por cuanto también sabemos que no todo es posible en nuestro medio cuando vivimos divididos en clases sociales y en donde la distribución equitativa de la riqueza no es la mejor del mundo.
Sin embargo, si hacemos una síntesis muy apretada de todo lo bueno que tenemos a nuestro alcance, podemos concluir que no todo es malo y antes por el contrario nos invita a ser optimistas en el presente y futuro del país y bien vale la pena reconocer que este año sucedieron hechos muy positivos que llamaron la atención de la comunidad internacional, entre ellos el proceso de paz, que con toda su complejidad y tropiezos, se convirtió en un acontecimiento bienvenido por la mayoría de los países del mundo.
Asimismo el Premio Nóbel de Paz, otorgado al Presidente de la República, es un acontecimiento singular que debe orgullecernos, así no se esté en total acuerdo con su mandato y accionar, pero observando con mayor tranquilidad, paciencia y visión de futuro, no puede negarse que se ha avanzado en un gran porcentaje para lograr salir de un país en desarrollo a otro de avanzada, tratando de conciliar los miles de intereses que se mueven en todos los niveles de la dirigencia nacional y a veces las pocas voces de presión de las bases populares y es así como en los últimos meses se movilizaron en marchas de protesta varios sectores de la economía nacional en donde dejaron profunda huella las marchas campesinas en el denominado paro agrario.
No podríamos estar ciegos ante una realidad palpable y es el hecho del cese al fuego bilateral entre la Farc y el gobierno que ha permitido el silencio de los fusiles que nos ha permitido vivir en paz y sin escuchar el estrépido de las bombas que desde hace años aterrorizaban al país y mantenían al pueblo colombiano en continua zozobra. Ninguna persona sensata puede negar los grandes e inmensos beneficios de la paz y quienes se oponen desde las altas élites, se mueven mas que todo por intereses políticos, antes que por querer y desear profundamente un país pacífico en toda su dimensión.
Cuando miramos al país con ojos nuevos, podemos apreciar la gran riqueza en recursos naturales, los profundos valores del pueblo enraizados en ancestros milenarios que enfrenta con valentía y lucidez los cambios de los nuevos tiempos y está abierto a las novedosas realidades que trae el mundo globalizado, incluyendo sus problemas, inquietudes y hasta temores que en la mayoría son infundados. Todo parece obedecer a un cambio de actitud, de mentalidad, para que se mire con esperanza las cosas nuevas.
El mundo moderno a veces nos parece convulsionado, en ocasiones las noticias negativas, pesan mucho más que las positivas y es por ello que nos olvidamos de hombres, mujeres y niños que luchan por un mundo mejor y dan su vida al servicio de los más necesitados, sin esperar como recompensa, más que la satisfacción del deber cumplido y estar siempre atentos a la misión que como personas tienen durante su existencia.
Invitamos a que miremos con serenidad la vida que nos rodea y así estar atentos a las maravillas que nos ofrece el mundo a través de cada una de las personas que tenemos cerca. Sabernos relacionar es la base fundamental para la paz.
