El pasado miércoles nuestros concejales por unanimidad, con una votación de 16 y una ausencia, aprobaron el estatuto tributario de Tuluápresentado por Vélez, el alcalde, al cual se le hicieron unos pequeños cambios al que se conoció originalmente. Para los analistas de la economía parroquiana este estatuto tributario local le pegará duro al bolsillo de los tulueños… ¡Ni pa’ allá voy a mirar!
El concejal que le escurrió el bulto a la votación del Estatuto Tri-butario fue Jorge Hernán Montes, quien abandonó el recinto del Concejo antes de pasar a la urna… ¡Mi abuelita decía, perro viejo late echado!
Lo que nadie entendió en esta votación fue la posición de los llamados concejales de la oposición que eran 5 pero en pocas horas cambiaron de opinión y se sumaron a la llamada coalición… ¡Ahora sí nos llevó el diablo!
En pocas horas los tulueños tendrán con calculadora en mano que empezar a hacer sus cuentas para afrontar el 2017, cuando se empezará a aplicar el IVA del 19%, incrementará el impuesto predial unificado, de industria y comercio y para el 2018 se cobrará la actualización catastral, todo sumado el pobre aumento del salario mínimo. Esto pondrá a todos contra la pared y al borde de un ataque de nervios… ¡ Y el estrés ha matado a más de uno!
Lo grave del asunto es que ya varios empresarios tulueños están hablando de recortar el personal para cuadrar las cuentas y otros en cerrar sus negocios. El aumento del desempleo no se hará esperar y los parques se llenarán de desocupados… ¡Plof!
La mayoría de las personas solo van a conocer en qué les afectarán los nuevos impuestos cuando empiecen a llegar las facturas de cobro el próximo año ante la poca o nula socialización de la reformas tributarias que ya son Ley… ¡Será una pesadilla sin fin!











