La decisión se tomó como un gesto de solidaridad con las familias afectadas por el terremoto, especialmente con los habitantes del barrio San Fernando, sector donde está ubicado el estadio y uno de los más golpeados por la emergencia.
Luis Paz, gerente deportivo del club, aseguró que “no es un momento idóneo para un espectáculo de fútbol”, incluso si el escenario recibe el aval de las autoridades.
Ante esta situación, el equipo analiza la posibilidad de disputar su próximo partido como local en Bogotá, posiblemente en el estadio El Campín, mientras se adelantan los trámites correspondientes.
La institución también estudia convertir ese encuentro en una oportunidad para apoyar a los damnificados. Entre las propuestas está destinar un porcentaje de la taquilla y promover una campaña para recolectar alimentos, medicamentos y otros elementos necesarios para las familias afectadas.
La decisión del América llega en medio de una ciudad que continúa enfrentando las consecuencias del terremoto y que avanza lentamente hacia la recuperación.



