Adiós a San Bernabé, un símbolo de Bugalagrande

Durante más de ocho décadas, la iglesia San Bernabé fue mucho más que un templo para los habitantes de Bugalagrande. Sus campanas, su reloj y hasta la voz de su emisora hicieron parte de la cotidianidad de varias generaciones, hasta que el terremoto del pasado 10 de agosto cambió para siempre el paisaje del municipio.

La construcción de la parroquia se desarrolló entre 1939 y 1943, en plena Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, el templo se convirtió en escenario de celebraciones religiosas, encuentros familiares y momentos que quedaron en la memoria de los bugalagrandeños.

Incluso sus campanas tenían una historia que antecedía a buena parte de la estructura. Las tres que acompañaron a San Bernabé hasta este año databan de 1890, 1894 y 1943 y durante décadas marcaron con su sonido diferentes momentos de la vida del municipio.

Pero la iglesia también fue un medio de comunicación. Durante aproximadamente 60 años funcionó allí Radio Vaticano, dirigida por Héctor Fabio Wallens, quien utilizaba la emisora para transmitir avisos municipales y mantener informada a la comunidad.

La radio también hacía parte de las tradiciones locales. Durante diciembre se transmitían villancicos para acompañar las celebraciones y cada 28 de diciembre había espacio para las tradicionales bromas a los transeúntes.

En lo alto de la torre estaba además un reloj de los años 50. Su mecanismo inicialmente requería que le dieran cuerda para funcionar y posteriormente fue adaptado con un motor. Cada 15 minutos marcaba el paso del tiempo para los habitantes del municipio.

El reloj funcionó hasta el día del terremoto.

El movimiento telúrico provocó graves daños en la torre. Las cuatro esquinas quedaron agrietadas y, tras la evaluación de las autoridades, el Ministerio de Cultura ordenó su demolición.

El martes 25 de agosto, la torre fue derribada.

Para muchos habitantes, la caída no representó únicamente la desaparición de una estructura. Algunos lloraron al verla desaparecer y otros buscaron entre los escombros ladrillos y fragmentos para llevarlos a sus casas como recuerdo de la iglesia que los acompañó durante buena parte de sus vidas.

Incluso la cruz que quedó entre las ruinas terminó desapareciendo. Según la información conocida, durante la noche del miércoles, alrededor de las 10:00 p. m., fue retirada y cortada con una segueta para llevársela del lugar.

Ahora, Bugalagrande espera que el Gobierno Nacional y las demás entidades puedan acompañar el proceso para reconstruir el templo.

Mientras tanto, Héctor Fabio Wallens conserva otro anhelo: que, si algún día San Bernabé vuelve a levantarse, también pueda regresar Radio Vaticano y con ella aquella voz que durante seis décadas acompañó la vida cotidiana del municipio.

Porque aunque la torre haya caído y el reloj haya dejado de marcar las horas, la historia de San Bernabé permanece en quienes todavía la recuerdan.

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