Abelardo de la Espriella y la Buga histórica

Digamos que, por estrategia política, pero también por su profundo significado religioso para el candidato y los millones de católicos en su sentida, genuina devoción por el Señor de los Milagros de Guadalajara de Buga, el Tigre Abelardo De La Espriella decidió hacer el cierre de su campaña electoral en esta ciudad fundacional de Colombia.

Teniendo como testigo los muros de cal y canto del Hostal del Regidor, obra neo clásica de la arquitectura patrimonial de Buga, ejecutada por el genio del maestro constructor llamado hermano Silvestre, de la comunidad de los padres Redentoristas, él también fue el encargado de construir la basílica del Señor de los Milagros, tal y como la vemos hoy en día, sin utilizar ni una varilla de hierro, solo cálculo matemático, cal de Vijes, sangre de toro y canto rodado del río Guadalajara.

Como la historia está llena de paradojas, el evento político del Tigre coincidió, inclusive casi en la misma fecha, con otro que se llevó a cabo en el mismo sitio, pero en el año de 1.965, por un desconocido sacerdote y sociólogo llamado Camilo Torres Restrepo.

El cura en mención se dirigió a unas doscientas personas desde uno de los balcones de la calle primera del hostal El Regidor, por esa época estaba medio abandonado y fungía de estación de buses intermunicipales, allí su verbo encendido e ingenuo trataba inútilmente de explicar la realidad nacional desde las teorías marxistas aprendidas en Lovaina y el evangelio cristiano,

un coctel de vodka y agua bendita, un imposible ideológico y político en esa época, ahora también; El Frente Unido -así se llamaba ese movimiento-  llegó a su fin con  la muerte en combate del cura cuando decidió cambiar los evangelios de la paz por los fusiles de la guerra.

Lo de Abelardo De La Espriella tenía un sabor vindicativo porque en ese mismo sitio se prometió y comprometió con los colombianos a dar por terminada la ya larguísima historia de muertes, secuestros, destrucción de poblaciones, carros-bomba, reclutamiento, violación de menores, narcotráfico que, a nombre de la justicia social, desde hace más de cincuenta años, padecemos los colombianos a manos de una guerrilla insensata e inhumana.

La manifestación del domingo 14 de junio de 2026 pasará a la historia nacional porque nos contará de un hombre venido de la sociedad civil, sin compromiso político alguno, sin financiación de los grandes grupos económicos, pero con la sabiduría necesaria para conectar fácilmente con la mayoría de los ciudadanos colombianos con su discurso de libertad, seguridad y prosperidad económica, para ser el presidente de Colombia: ¡Firmes por la Patria!!!

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