En Nepal se contabilizan 669 fallecidos y 2.426 desaparecidos, mientras que en el Tíbet, territorio chino, se reportan siete muertos y 554 personas que aún no han podido ser localizadas.
La dimensión del número de desaparecidos mantiene en alerta a las autoridades, especialmente porque los organismos de emergencia todavía intentan acceder a comunidades que quedaron incomunicadas tras la destrucción de carreteras, puentes y otras infraestructuras.
Entre las personas que continúan sin ser localizadas también habría cientos de extranjeros que se encontraban en la región al momento de la emergencia.
Las operaciones de búsqueda se desarrollan en condiciones complejas por las grandes acumulaciones de lodo, rocas y escombros. En uno de los puntos afectados, más de un centenar de personas podrían permanecer atrapadas en un túnel de un proyecto hidroeléctrico.
La tragedia se habría desencadenado por un gigantesco desprendimiento de hielo y roca en una zona montañosa del Himalaya, que generó una violenta corriente de agua, lodo y escombros que descendió por los valles y arrasó poblaciones e infraestructura.
El balance continúa siendo provisional y podría aumentar a medida que los equipos de rescate logren ingresar a las zonas más afectadas.



