La decisión permitirá destinar recursos para asistir a cerca de 3.600 familias de los corregimientos de Puracé, Santa Leticia, Paletará y del municipio de Coconuco, una de las zonas más afectadas por el fenómeno.
De acuerdo con el monitoreo de las autoridades, el volcán permanece en alerta naranja debido a la emisión diaria de aproximadamente 4.200 toneladas de dióxido de azufre y columnas de ceniza que alcanzan hasta 3.500 metros de altura, un comportamiento que no se registraba desde hace más de siete décadas.
En Coconuco, la ceniza cubre calles, viviendas, cultivos y vehículos. Los habitantes aseguran que el polvo permanece suspendido en el aire, causando molestias en los ojos y dificultades respiratorias, especialmente en niños y adultos mayores.
La emergencia también afecta la economía de las comunidades rurales. Agricultores reportan daños en cultivos de papa, cebolla y fresa, mientras que algunos productores aseguran haber perdido animales de corral a causa de la caída de ceniza.
A esto se suma el deterioro de las fuentes hídricas. Varias quebradas y ríos presentan cambios en el color del agua y un fuerte olor a azufre, situación que obligó a las autoridades a iniciar la distribución de agua potable y ayudas humanitarias en las veredas más impactadas.
El alcalde de Puracé explicó que la declaratoria de calamidad facilitará la compra de mercados, tanques para almacenamiento de agua y apoyos dirigidos al sector agropecuario. No obstante, advirtió que, si la actividad volcánica aumenta, la capacidad de respuesta del municipio podría resultar insuficiente para atender la emergencia.



