El gerente de la entidad, Alejandro Arbeláez, advirtió que el país enfrenta un margen cada vez más estrecho entre la oferta y la demanda de electricidad, debido a la disminución de las reservas de agua en los embalses y a que gran parte de las termoeléctricas continúan fuera de operación.
Según explicó, la propuesta consiste en adelantar una hora los relojes durante los meses más críticos del verano, entre agosto y noviembre o diciembre, para aprovechar mejor la luz natural y disminuir el consumo de energía en las horas de mayor demanda, especialmente entre las 6:00 p. m. y las 9:00 p. m.
De acuerdo con los cálculos de Hidroituango, esta medida permitiría un ahorro cercano al 2 % en el consumo nacional de energía. Si además se acompaña de campañas de uso eficiente en hogares y empresas, la reducción podría alcanzar entre el 5 % y el 7 %.
Arbeláez recordó que una medida similar fue aplicada durante el gobierno de César Gaviria en medio del racionamiento eléctrico de los años noventa y aseguró que, a diferencia de aquella época, el país aún tiene tiempo para adoptar acciones preventivas.
El directivo también planteó la creación de una “mesa antiapagón” que reúna al Gobierno, generadores, transmisores y autoridades del sector para coordinar estrategias que garanticen la estabilidad del sistema eléctrico.
Finalmente, advirtió que un eventual racionamiento tendría un fuerte impacto sobre la economía colombiana. Según estimaciones citadas por Hidroituango, un apagón podría generar pérdidas cercanas a los 50 millones de dólares por cada hora de interrupción del servicio.



