Según relató en una entrevista con Voces, durante su participación en Sábados Felices comenzó a recibir denuncias de extras y artistas que acudían a él por su formación como abogado. Lozano aseguró que decidió apoyarlas en sus procesos, lo que generó incomodidad dentro del equipo de trabajo.
El humorista sostuvo que, tras involucrarse en estos casos, empezó a experimentar aislamiento laboral y social, y que incluso presentó pruebas ante directivos sin que, según su versión, se registraran avances en las investigaciones. Posteriormente, su contrato no fue renovado.
En su testimonio, también mencionó presuntas condiciones inadecuadas para los extras durante las grabaciones, como la falta de espacios dignos para descanso y alimentación, situación que, indicó, intentó mejorar.
“Me llamaban lambón y metido”, expresó Lozano al referirse a las críticas que recibió por su postura frente a estos hechos.
Finalmente, hizo un llamado a que las denuncias sean atendidas y a que se revisen las responsabilidades institucionales frente a posibles casos de acoso y abuso laboral.









