De acuerdo con la investigación de la Fiscalía, el entonces coordinador de un centro zonal habría aprovechado su cargo para realizar acercamientos indebidos, incluyendo intentos de contacto físico sin consentimiento, comentarios de contenido sexual y el envío reiterado de mensajes con insinuaciones íntimas.
Los hechos, según el proceso judicial, se habrían presentado de manera reiterada durante cerca de dos años en el entorno laboral.
Aunque el acusado no aceptó los cargos, las pruebas y testimonios recopilados fueron suficientes para que el juez determinara su responsabilidad en el delito.
La sentencia establece que deberá cumplir la condena en un centro carcelario, sin beneficios judiciales, y además queda inhabilitado para ejercer cargos públicos durante el mismo periodo.











