Vecinos, ciclistas, caminantes y amantes de la naturaleza quisieron compartir los momentos que han vivido junto a esta hermosa ave, que decidió quedarse en Tuluá y convertirse en parte de la familia de toda una comunidad.
Estas imágenes son una muestra del cariño que ha despertado Renata y también un recordatorio de que ella es libre. No pertenece a nadie, pero se ha ganado el corazón de todos.
Gracias a quienes nos enviaron sus fotografías y por ayudar a protegerla.
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