Sin embargo, este avance se mantiene en un estado de máxima fragilidad, ya que requiere la ratificación final del presidente Donald Trump y del líder supremo iraní para entrar en vigor.
El Memorando de Entendimiento pactado busca desactivar una crisis global mediante el levantamiento del bloqueo estadounidense en la región, garantizando la libre navegación de los buques comerciales.
A cambio, se abriría una ventana de negociación de 60 días para abordar los puntos más complejos del programa atómico islámico, incluyendo el espinoso destino de sus reservas de uranio altamente enriquecido.
Pese al progreso de las mesas técnicas, el factor político sigue siendo el mayor obstáculo. Trump se encuentra bajo una intensa presión por parte de los sectores más duros de su partido y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quienes rechazan cualquier alivio de sanciones a Teherán.
Según fuentes cercanas al proceso, la gran obsesión del mandatario estadounidense es blindar un pacto que supere con creces los términos del acuerdo de 2015 de la era Obama, del cual él mismo retiró a su país.
Las próximas horas serán determinantes para saber si la diplomacia consolida este respiro o si la región vuelve a quedar al borde del colapso.