Según el SGC, durante los últimos diez días se ha registrado una tendencia sostenida hacia la disminución de la actividad, especialmente en las emisiones de SO₂ y CO₂.
En agosto, el volcán alcanzó registros importantes, con columnas de ceniza superiores a 3.400 metros, temperaturas cercanas a 140 °C, emisiones de SO₂ de hasta 4.200 toneladas diarias y concentraciones de CO₂ de hasta 688 partes por millón.
Estos indicadores, junto con deformaciones del terreno entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, llevaron al SGC a establecer la alerta naranja el pasado 1 de agosto, ante una mayor probabilidad de episodios eruptivos de mayor magnitud.
Ahora, ante la disminución de varios parámetros, el Puracé regresa a alerta amarilla, mientras continúa el monitoreo permanente de su actividad.



