El sonido fuerte activa la respuesta de alarma del organismo: acelera el corazón, la respiración y libera adrenalina. Una alerta ocasional no daña el sistema nervioso, pero las interrupciones frecuentes pueden aumentar la angustia y mantener en alerta permanente a quienes ya sienten temor por los temblores.
Estas aplicaciones pueden avisar sobre movimientos lejanos o que, por su profundidad y baja intensidad, no se perciben en la ubicación del usuario. Por eso, que suene una alarma no significa necesariamente que allí vaya a sentirse un sismo fuerte.
¿La recomendación? No eliminarla de inmediato, sino configurarla para recibir únicamente alertas importantes, limitar la distancia y aumentar la magnitud mínima. Además, ante una alerta no se debe correr automáticamente hacia la calle: primero hay que conservar la calma, ubicarse en un lugar seguro y consultar la información oficial.
¿Estas alarmas le dan tranquilidad o le están generando más ansiedad?



