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Templo Franciscano renace tras el terremoto

Desde el cielo, las imágenes del dron de EL TABLOIDE muestran cómo poco a poco comienzan a sanar las heridas que dejó el terremoto del 10 de agosto en la parroquia Nuestra Señora del Carmen y el convento franciscano San Antonio de Padua.

Este lugar no solo guarda años de historia y de fe, sino también el recuerdo imborrable de Luz Adriana Restrepo, quien perdió la vida aquel día cuando salía del templo y una imagen religiosa cayó sobre ella.

Hoy, cada reparación representa esperanza; cada muro que se recupera nos recuerda que, incluso después de los momentos más dolorosos, Tuluá encuentra la fuerza para levantarse.

La edificación comienza a renacer, mientras la memoria de Luz Adriana permanece para siempre en el corazón de la ciudad.

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