Las hembras, que son las únicas que pican porque necesitan sangre para producir sus huevos, detectan primero el dióxido de carbono que exhalan las personas y, al acercarse, identifican el olor corporal y el calor mediante receptores especializados.
Según el entomólogo Frédéric Simard, del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) de Francia, no todos los seres humanos resultan igual de atractivos para los mosquitos, aunque esa condición puede variar con el tiempo. La principal diferencia está en la mezcla de compuestos químicos que produce la piel, generados en gran parte por la microbiota y el sebo.
Un estudio reciente también encontró que las mujeres embarazadas, especialmente durante el segundo trimestre, suelen atraer más mosquitos debido al aumento de ciertos compuestos presentes en su piel.
Los expertos desmienten, además, algunas creencias populares. Hasta el momento no existe evidencia científica sólida que demuestre que el grupo sanguíneo, el color de piel, de ojos o de cabello influyan de manera determinante en las picaduras.
Otro factor que puede aumentar el riesgo es el consumo de alcohol. Investigaciones han demostrado que beber cerveza incrementa la temperatura corporal, modifica el olor de la piel y aumenta la cantidad de dióxido de carbono exhalado, lo que hace a algunas personas más atractivas para especies transmisoras de enfermedades como el dengue, la malaria y el zika.
Ante la expansión de estos insectos por efecto del cambio climático, los especialistas recomiendan usar ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, aplicar repelente, utilizar mosquiteros y moderar el consumo de alcohol para reducir el riesgo de picaduras.



