Siempre hemos sido amigos de nuestra feria y si tenemos algún motivo para criticar, lo hacemos no con el ánimo de hacerle daño a nuestro máximo certamen. El pasado sábado se desarrolló una cabalgata sin precedentes. Primero, porque fue nocturna, y segundo, por el número de participantes. Fueron muchos entre jinetes y amazonas que alegraron el corazón de los Tulueños, quienes participamos de una manera muy especial con nuestro civismo, nuestro comportamiento que enlucía ese río equino por nuestras calles y la sonoridad de los aplausos.
Todo fue respeto y alegría. Igual fueron los otros eventos que se realizaron por las calles de nuestra Villa. Leí en la separata ferial de este medio, que solo habría este sábado juzgamiento de ganado Jersey. Sin desmeritar a nadie, cómo añoramos la presencia de Fernando Palau Pinto, recordamos el esfuerzo y el entusiasmo de este gran ejecutivo de ganadería. Concursos nacionales de diferentes razas, recordamos la Brahman o Cebú, Pardo Suizo, Hartón del Valle del Cauca, Simmental y sus cruces entre otras.
La sanidad y el fenotipo mostraban la calidad del ganado, viniendo expositores de todas las regiones ganaderas del país. Y esperamos ver lo mejor en equinos, ya que la pista número uno, sin lugar a dudas, ha desmejorado en el número de participantes, más no en la calidad de los ejemplares que saltan al gramado para competir en las diferentes modalidades. Pero también tenemos para mostrar diferentes exposiciones, como es la artesanal, con su plazoleta en homenaje a nuestro músico entrañable Caraña. Los niños tienen sus atracciones, como en todos los certámenes feriales, ellos son la felicidad hechas personitas. Pero no debemos de olvidar que Tuluá, no es solo el Coliseo Manuel Victoria Rojas, tenemos mucho para mostrar, empezando por nuestras universidades y colegios, los barrios tienen escenarios recreativos, demos a conocer nuestra amabilidad y hospitalidad en esta tierra. Tuluá, ciudad de luz, alegría y color, ciudad fecunda y progresista, como la llamó el escritor Oscar Londoño Pineda, ve sus calles colmándose de turistas, ellas son un hervidero humano, multicolor y sonriente, alegre y acogedor, embriagado de música y de danza, bajo la mirada embrujadora de sus bellas mujeres, con sabor a miel y aroma de frutas. Esta feria 61, en sus juzgamientos tanto de aves como de cuadrúpedos y plantas, tendrá los mejores jueces como ha sido norma en los certámenes anteriores, brindando imparcialidad, que es la característica de los concursos feriales. Nuestra feria es de todos y para todos.












