El gobierno cuya cabeza se pasea celebrando entre cadáveres sus victorias militares, igualando en crueldad al Estado con los delincuentes, no ha escatimado en generar anuncios y algunas decisiones que escandalizan a más de medio país (el progresismo más los arrepentidos del ¨centro¨ que hicieron la falsa equivalencia entre Cepeda y De la Espriella – ADLE-) desde la misma posesión donde se montó un show camandulero y provocador.
En el terremoto se perdió el vital primer día para reaccionar a la tragedia porque a ADLE no le dio la gana de hacer empalme, además de negarse a recibir equipos de rescatistas de Brasil, México y China.
En Cali la “capilaridad” de la primera línea que entró en acción una vez ocurrido el sismo ayudó junto a la comunidad a que los muertos fueran menos. La respuesta del gobierno fue darle entrada a una brigada militar sionista para lavarles la cara ante el genocidio que cometen en Palestina, por no nombrar el regalo de balones con logo del partido de ADLE en Chocó, o la canalización de millonarios recursos internacionales mediante una fundación privada de la primera dama creada un mes antes de la posesión presidencial.
Entre los anuncios estridentes está la prohibición desde el ICBF de nombrar ¨la palabra “niña”, o “campesinos” desde el MinAgricultura. Obviamente las palabras no desparecerán del imaginario colectivo, aunque traerán efectos nocivos en la esfera estatal, pero nos distraen de lo más grave.
El manual Trump de la extrema derecha consiente el Flood the zone o inundación de la zona con medidas groseras para que no podamos ver lo realmente peligroso: vienen por nuestros recursos naturales, y ADLE ya empezó formalmente su entrega con el “memorando de entendimiento” con USA.
Ahí está la lucha social, frente a un gobierno que a un mes de iniciado pinta ser peor que los de la era uribista




