El Comité Noruego del Nobel destacó su labor para lograr que los Estados y sus líderes rindan cuentas por sus actuaciones, así como su aporte a los procesos judiciales relacionados con crímenes de guerra, delitos de lesa humanidad y genocidio.
Pillay, nacida el 23 de septiembre de 1941 en Durban, Sudáfrica, ha ocupado cargos de relevancia internacional. Fue alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y jueza de la Corte Penal Internacional, además de desempeñarse en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda.
Al anunciar el galardón, el Comité resaltó que su compromiso con la justicia y la dignidad humana constituye una “fuente de esperanza e inspiración” para quienes trabajan por un mundo más pacífico.



