Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo, y el infarto agudo de miocardio es una de sus manifestaciones más graves. Según especialistas y la Clínica Mayo, la mayoría de los casos está relacionada con la enfermedad de las arterias coronarias, causada por la acumulación de grasa y colesterol que puede bloquear el flujo sanguíneo hacia el corazón.
Entre los síntomas que pueden presentarse antes de un infarto se encuentran el dolor o molestia en el cuello, la mandíbula o la espalda, náuseas, vómito, mareos, sudoración fría y una persistente sensación de indigestión o acidez que no mejora con el paso de las horas.
Los expertos advierten que estas señales suelen confundirse con estrés, agotamiento o problemas digestivos, especialmente en mujeres, adultos mayores y personas con diabetes, lo que retrasa la consulta médica y aumenta el riesgo de complicaciones.
Además de reconocer los síntomas, los especialistas recuerdan que existen factores que incrementan el riesgo de sufrir un infarto, entre ellos el tabaquismo, la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto, la obesidad, el sedentarismo y una alimentación rica en grasas.
Ante cualquier síntoma inusual o persistente, la recomendación es acudir de inmediato a un servicio de urgencias. La atención temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, además de disminuir las secuelas que un infarto puede dejar sobre el músculo cardíaco.
Finalmente, los médicos insisten en que adoptar hábitos saludables, como mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regularmente, controlar enfermedades crónicas y evitar el consumo de tabaco, sigue siendo la mejor estrategia para prevenir este tipo de emergencias cardiovasculares.



