Según la información preliminar, el hecho ocurrió pocos minutos después del despegue. Bertazzo le indicó a la estudiante que continuara pilotando el avión, se quitó los auriculares y el cinturón de seguridad, acomodó sus pertenencias, abrió la puerta lateral del Cessna 150 y se lanzó al vacío desde una altura superior a los 200 metros.
La joven, en medio del impacto por lo sucedido, dio aviso a la torre de control y siguió las instrucciones para regresar al aeródromo, donde logró aterrizar sin inconvenientes. Posteriormente, contó que en un primer momento creyó que el instructor se había lanzado como parte de una práctica con paracaídas.
Tras recibir la alerta, equipos de emergencia iniciaron la búsqueda y hallaron el cuerpo del piloto en una zona rural cercana al municipio de Toledo.
La empresa Flying Parrot, donde trabajaba Bertazzo, informó que el instructor tenía vigentes sus exámenes psicofísicos y que no había mostrado señales de alerta antes del vuelo. Sin embargo, el director de la escuela reveló que, según la familia del piloto, este atravesaba problemas personales y tiempo atrás había acudido a una consulta psiquiátrica.
Las autoridades avanzan en la investigación para esclarecer las circunstancias que rodearon este inusual y trágico caso.



