La estructura presentó un colapso parcial y afectaciones en la cubierta, por lo que su estado representaba un riesgo para las personas que transitan por este sector del corregimiento. Ante esta situación, los equipos encargados de la gestión del riesgo iniciaron desde el domingo los trabajos para retirar la parte comprometida.
Edwin Triana, coordinador municipal de Gestión del Riesgo, explicó que una vez termine la demolición se procederá con el corte manual de la cubierta y el retiro de los escombros. Posteriormente se realizará una nueva evaluación de la infraestructura que permanece en pie.
Según las primeras revisiones, la parte interna de la iglesia que no resultó comprometida permanece estable.
Las labores buscan eliminar el riesgo generado por la estructura afectada y evitar que nuevos desprendimientos puedan poner en peligro a la comunidad.



